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Cómo reducir la siniestralidad; episodio 8: Evolucionar la ITV y los reconocimientos médicos

2 Ago. 21 | 22:00
Una moto esperando a pasar la ITV
Foto: I.A.
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«Si hubiera tenido que enfrentarme en la pista a los mismos obstáculos que tú en la carretera, probablemente estaría muerto.» MICK DOOHAN.
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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Que conductores y vehículos circulen en buenas condiciones físicas y técnicas requiere una ITV y unos Reconocimientos Médicos a la altura.

Cada vez que un conductor de avanzada edad se ve envuelto en un accidente de tráfico, vuelve tímidamente la discusión sobre la edad máxima hasta la que una persona debería poder conducir. Y es justo en ese momento cuando me pregunto entonces para qué demonios sirven los reconocimientos médicos necesarios para renovar los permisos de conducción.

Hace pocas semanas vi una pequeña exposición de antiguas motos con décadas de historia en sus chasis. Motos con emblemas en sus depósitos tan clásicos como Lambretta, Ducati, Lube, Bultaco, Sanglas, Monet Goyon… Todas en funcionamiento. ¿Alguien podría decir que deberían ser achatarradas sencillamente porque son viejas? Podemos asumir que superando una ITV que verifique verazmente que reúnen unas condiciones técnicas mínimas pueden seguir circulando con seguridad, ¿verdad?

Es una cuestión de reunir condiciones, no de cumplir años

Hasta los 65 años, los permisos de moto y coche se renuevan cada 10 años. A partir de esa edad, la validez se prorroga por sólo 5 años. A medida que cumplimos años, nuestros reflejos, vista, capacidades de reacción y movilidad se van perdiendo de manera más acusada, de ahí que las revisiones médicas se realicen con mayor periodicidad. Sin embargo, la sensación de que no son tan rigurosas como debieran es bastante generalizada. Que es un trámite en el que lo más importante es pagar.

Así que, si todos los conductores superamos esa prueba cuando nos toca, cada vez que un anciano sufre un accidente, ¿por qué damos por hecho que la causa ha sido su edad? ¿Por qué nadie se pregunta quién certificó que reunía las condiciones necesarias para seguir conduciendo? ¿Tan mala es la opinión sobre los reconocimientos que se hacen que la explicación única es que ya era viejo?

Unas gafas delante de una pared con letras para un test de vista
Foto: David Travis

Las revisiones médicas deben ser más estrictas

Quitar el carnet a una persona por el simple hecho de llegar a una edad determinada, teniendo la suerte de mantener unas buenas facultades para conducir, sería muy injusto. Quizás hasta se haya cuidado para llegar en esas condiciones. Y quitárselo a otra que, aun siendo más joven, es un peligro para sí misma y para el resto es del todo lógico y justificado. Pero siempre basándose en las condiciones que conserva cada aspirante a prorrogar su permiso, no en las velas que va a soplar.

Algunos expertos afirman que las revisiones médicas deberían ser realizadas por el médico de cabecera, que es quien conoce de primera mano a cada paciente. Esto supondría un profundo cambio en el esquema actual, y pondría en entredicho a los centros que actualmente realizan este servicio. Lo que está claro, es que, sea cual sea la solución, es necesario un cambio, pues a pesar de contar con la estructura y los medios, el problema sigue estando ahí.

¿Y qué pasa con la ITV?

Pues parecido. Por desgracia, cada vez que me toca pasar la revisión, mi sensación es peor, especialmente con la moto. Una inspección muy enfocada a cuestiones formales, y donde echo en falta más atención a aspectos asociados a la seguridad. Existen muchísimos defectos que puede tener una moto, poniendo en riesgo a su conductor, y que pasarían desapercibidos. Problemas de dirección, transmisión, suspensión… Aspectos que en mi opinión deberían reforzarse. No es posible revisar todas estas cosas estando en parado, sin bajarse de la moto.

Con una moto bien mantenida y con piezas originales hay que ser muy descuidado para que no supere la inspección, ciertamente. Si te metes a cambiar cosas entonces sí que puedes encontrarte con problemas, aunque, y esta es mi crítica, no afecten en absoluto a la seguridad.

Viendo lo rápido que te ventilan en una ITV, parece mentira que el Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV [PDF, 7MB]  sea un documento de 654 páginas. Tampoco los ajustes relacionados con la Covid-19 ayudan a realizar una inspección rigurosa, pues es aún más reducida de lo habitual.

¿La ITV salva vidas?

Desde luego, seguro que sí. Pero dudo que sean muchas entre los conductores que mantienen en condiciones su vehículo por su propia seguridad, no por cumplir el trámite de la inspección técnica obligatoria. Es una práctica habitual que los usuarios cambien bombillas o neumáticos justo antes de pasar la ITV, no cuando hace falta. Estas deficiencias habitualmente no se controlan (ni sancionan) en el día a día, y quedan delegadas en la ITV, sujetas a una periodicidad de uno o dos años, lo que sin duda también tiene efecto en la siniestralidad.

Las empresas concesionarias de las estaciones de ITV denuncian que existe un absentismo entre las motos cercano al 54%. Hurgando más allá del titular, lo que ocurre es que la mitad de las motos se acercan a hacer la revisión con la pegatina caducada, que es ligeramente diferente. También ocurre que en algunas ciudades las estaciones de ITV se encuentran en las afueras, o a cierta distancia en otra localidad. Las facilidades que se ponen para cumplir los requisitos a motos de pequeña cilindrada, y no digamos a ciclomotores, cuyo uso es eminentemente urbano (y también rural), no son siempre las más adecuadas.

En cualquier caso, se calcula que el 9% de las motos implicadas en accidentes mortales no tenían la ITV al día. Teniendo en cuenta las que sí la habían superado, no parece un dato especialmente relevante sobre la efectividad de las inspecciones.

Autocrítica por parte de todos

Es evidente que tanto la ITV como los reconocimientos médicos para la renovación del carnet son trámites que tienen un amplio margen de mejora. El suficiente como para tener un efecto sensible sobre la siniestralidad. Pero no es menos cierto que cada conductor debe ser consciente de la importancia de que tanto el vehículo como él mismo estén, cada día, en las mejores condiciones para salir a la carretera y no convertirse en un peligro.

Como en otras muchas cuestiones, la responsabilidad recae sobre todos, sobre cada uno. Sin embargo, la administración debe estar ahí para verificar que cuando no se reúnan los requisitos necesarios, no se obtenga la correspondiente autorización. Pero con argumentos objetivos, no con una fecha de nacimiento o de matriculación que supongan una caducidad automática.

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