Efectivamente, deberíamos ser mucho más empáticos, pero no lo somos, cada vez peor y es culpa de tanta competividad.
Yo reconozco que en mi juventud era demasiado competitivo y me montaba en el coche y era otro, con los años he mejorado totalmente, no compito, me limito a conducir e intentar facilitar maniobras a los demás.
Os aconsejo que lo probéis, es mucho más satisfactorio y relajante. Y no responder nunca a los que compiten y ser comprensivo con errores ajenos, nosotros también los cometemos, tarde o temprano.

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