
Ducati y Aprilia vuelven a medir fuerzas en MotoGP con una nueva solución aerodinámica en la moto de Marc Márquez.
Ducati ha vuelto a mover ficha en aerodinámica con una nueva solución trasera, muy llamativa y de pieza única, en paralelo a los problemas de agarre y desgaste de neumático que Bagnaia ha venido señalando en la GP26. La lectura deportiva es igual de evidente: Ducati y Aprilia vuelven a estar enfrascadas en un duelo directo por la innovación, con Gigi Dall’Igna como uno de los grandes ejes de esa rivalidad histórica.
Durante la sesión que definía el acceso a Q1 y Q2, se vio en la Ducati de Marc Márquez una solución aerodinámica trasera diferente, con un nuevo alerón, descrita como una de las más radicales de las que Ducati ha mostrado últimamente. La clave está en que no se trata de una simple evolución menor, sino de una pieza aislada y única, pensada para trabajar el flujo de aire en la zona posterior de la moto. Esa novedad encaja con la línea de desarrollo que Ducati viene siguiendo desde hace años: probar variantes aerodinámicas extremas para ganar décimas en estabilidad, tracción y velocidad de paso por curva.
La Desmosedici actual no está exenta de problemas. Bagnaia insistía durante la jornada del jueves previa a este GP de Hungría en que la moto sufre falta de agarre trasero y un desgaste excesivo de neumáticos, algo que obliga a forzar más la parte posterior para hacer girar la moto. Esa combinación castiga la goma y condiciona mucho el rendimiento en carrera.
Un detalle puede marcar la diferencia
Por eso Ducati está tocando varias zonas a la vez: aerodinámica, basculante y electrónica. En Jerez y en otras pruebas recientes se habló incluso de un nuevo basculante con una pieza metálica combinada con fibra de carbono, un camino que recuerda a soluciones ya vistas en otras marcas.
La referencia a Aprilia no es casual. La marca de Noale lleva meses empujando fuerte con soluciones muy agresivas en la zona trasera, incluyendo colines y alerones de gran volumen que buscan aumentar la carga sobre la rueda trasera. En la práctica, Ducati está observando a su rival italiano para encontrar ideas que también le sirvan. Eso no es nuevo en Borgo Panigale. Ducati ha sido históricamente una fábrica muy dispuesta a copiar, adaptar o reinterpretar soluciones ajenas cuando ve que pueden dar rendimiento, y de hecho fue pionera en abrir la guerra aerodinámica en MotoGP hace años.
En MotoGP moderno, la diferencia ya no suele estar en una gran revolución aislada, sino en pequeños detalles técnicos y aerodinámicos que cambian el comportamiento de la moto. Un cambio mínimo en el flujo del aire, en el soporte del alerón o en la forma de un basculante puede traducirse en mejor tracción, más confianza en curva o menos degradación del neumático.
La guerra está servida
Es por ese este tipo de piezas tiene tanto valor mediático como técnico. A simple vista parecen accesorios, pero en pista pueden ser decisivas para sostener el ritmo en tandas largas y para llegar con más margen a la segunda mitad de la carrera.
Si hay una figura clave en todo esto, ese es Gigi Dall’Igna. Su etapa en Aprilia dejó una base técnica muy influyente, y desde su llegada a Ducati en 2013 ha impulsado una revolución profunda en chasis, motor y aerodinámica que ha devuelto a la marca a lo más alto en estos últimos años.
La paradoja es interesante: el ingeniero que ayudó a construir parte del ADN competitivo de Aprilia hoy lidera el proyecto más dominante de Ducati, mientras Aprilia intenta responder con soluciones propias cada vez más atrevidas. De ahí que este cruce técnico se viva casi como un derbi italiano.
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