
Tras consolidarse como líder indiscutible del segmento custom en China, la firma nos cita en la Ciudad Condal para poner a prueba su nueva y ambiciosa gama cruiser. Una toma de contacto intensa por la sierra barcelonesa que confirma el excelente nivel de una marca llamada a revolucionar un mercado en pleno auge
La firma Benda ha desvelado su ambiciosa apuesta para 2026 en las instalaciones del Grupo Keeway, consolidando su expansión con una nueva gama de modelos custom y cruiser. Las cifras respaldan su llegada: consolidada como la tercera marca más vendida en China y líder absoluta de su segmento, la firma aterriza en nuestro mercado con la autoridad de quien ya domina los escenarios más competitivos del mundo.

Tras una inmersión en la filosofía y la trayectoria de la marca, nos pusimos a los mandos en un escenario inmejorable: las carreteras de la sierra de la Ciudad Condal. Esta intensa jornada de pruebas nos permitió un contacto directo con cada uno de los 8 modelos (este año la marca llegará a ofrecer un total de 10 modelos en nuestro mercado), confirmando que la calidad constructiva y el diseño de Benda están a la altura de su reputación.
El resultado es una propuesta sólida y diferenciadora en un mercado en pleno auge
Benda, se distingue por una filosofía de diseño audaz que busca romper la hegemonía estética de las marcas tradicionales de estilo Cruiser. Sus productos son obras de ingeniería que exploran configuraciones mecánicas poco habituales en los segmentos de media cilindrada, como sus arquitecturas de motores de cuatro cilindros (tanto en línea como en V). Este enfoque le ha permitido posicionarse en un nicho de mercado que valora la exclusividad estética y la innovación técnica a un precio competitivo.

El objetivo era exigente: probar todos los modelos Benda en una sola jornada
Debido a la intensidad de la jornada, centramos nuestra prueba dinámica en carretera abierta en tres de los modelos de la nueva gama: la Chinchilla 500, la Chinchilla 350 Neo y la Napoleon Bob 125. Estas unidades nos permitieron evaluar de primera mano el comportamiento ciclo y la respuesta mecánica que Benda propone para 2026 en diferentes cilindradas.
No obstante, el despliegue de la marca fue mucho más ambicioso. Tuvimos la oportunidad de analizar en estático el resto de modelos presentados, deteniéndonos en las virtudes de máquinas tan imponentes como la LFC 700 Pro. También pudimos contemplar de cerca la DarkFlag V4 500. Modelos que destacan por una configuración de motor poco convencional en su segmento. Muy pronto, publicaremos un análisis a fondo para descubrir de qué son capaces.

Chinchilla 500
La Benda Chinchilla 500 se posiciona como el eje estratégico de la marca para 2026, evolucionando sobre la base de sus predecesoras con una propuesta mecánica más robusta. Fue el primer modelo que pudimos probar en la presentación, y las sensaciones en general fueron muy positivas. El corazón de este modelo es un propulsor bicilíndrico en V de 47 CV que prioriza la entrega de par en bajas y medias revoluciones, optimizado para ofrecer una curva de potencia lineal y elástica, ideal para el uso interurbano y las rutas por carretera secundaria, tal y como hicimos durante todo el día.

En la toma de contacto dinámica por la sierra de Barcelona, la parte ciclo demostró un equilibrio notable. El chasis, diseñado para bajar el centro de gravedad, trabaja en sintonía con una horquilla invertida delantera que aporta una rigidez necesaria en las fases de frenada y entrada en curva. Se siente bastante ligera, parando la báscula en 208 kg en orden de marcha. La transmisión final por correa dentada no solo suaviza la entrega de potencia a la rueda trasera, sino que reduce drásticamente el mantenimiento y el ruido mecánico, reforzando la limpieza visual de su tren posterior.

A nivel de componentes, la Chinchilla 500 destaca por una dotación técnica superior a la media de su categoría. La integración de los sistemas de asistencia necesarios e imprescindivles, junto con una ergonomía de mandos avanzada y una instrumentación digital, reflejan el salto cualitativo de la firma. No se trata simplemente de un ejercicio minimalista de diseño bobber; es una plataforma técnica solvente que confirma por qué Benda lidera las listas de ventas en el mercado asiático y busca ahora establecer un nuevo estándar en Europa.
Napoleon Bob 125
En nuestra prueba por la Ciudad Condal, la Napoleon Bob 125 sorprendió por su presencia. Con una calidad de rodadura aceptable para su tamaño y segmento, su propulsor bicilíndrico en V de octavo de litro está diseñado para ofrecer una entrega suave y progresiva, en mi opinión, más apta para la ciudad o trayectos cortos que para una ruta de fin de semana. La transmisión por correa dentada, seña de identidad de la marca, complementa este conjunto técnico aportando una marcha silenciosa y una respuesta elástica que se agradece especialmente en entornos urbanos.

A pesar de su apariencia y su larga distancia entre ejes, la ergonomía está muy lograda, permitiendo un buen control (eso sí, siempre que no seas de una estatura alta) gracias a un centro de gravedad excepcionalmente bajo. Con la Napoleon Bob 125, Benda demuestra que no es necesario subir de cilindrada para disfrutar de una parte ciclo sofisticada y un diseño de autor. Es una moto que traslada toda la contundencia visual y las soluciones técnicas de las grandes cruisers al carné B, consolidándose como la opción más exclusiva para el usuario que prioriza el estilo.
Chinchilla 350 Neo
Dentro del despliegue de Benda para 2026, la Chinchilla 350 Neo se ha revelado como la sorpresa más gratificante de la jornada. A diferencia de sus hermanas mayores, esta variante apuesta por una agilidad superior, apoyada en una arquitectura más compacta que no compromete la contundencia de su planta motriz. Su propulsor bicilíndrico destaca por una respuesta inmediata, ofreciendo una elasticidad que la convierte en la opción más divertida de pilotar en tramos revirados.

El elemento diferenciador de este modelo es su transmisión automática CVT, (una solución técnica que obviamente prescinde del embrague y las palancas de los pies) poco común en el segmento, que elimina las transiciones de marcha tradicionales para ofrecer una entrega de par continua y sin interrupciones. En la subida por la sierra barcelonesa, esta configuración permitió centrarse exclusivamente en la trazada, haciendo gala de una entrada en curva neutra y una fluidez de marcha sorprendente. La combinación de su parte ciclo con la sencillez del variador resulta en una conducción reactiva y constante que la sitúa un paso por delante en términos de confort dinámico.

A nivel estético, la ejecución «Neo» mantiene el ADN retro de la marca con una limpieza de líneas que resalta su carácter tecnológico. Tras probar toda la gama, la Chinchilla 350 Neo ha sido la moto que más me ha sorprendido por su capacidad de hibridar la estética bobber con una facilidad de uso absoluta, propia de un scooter. Es, sin duda, el modelo que mejor sintetiza la filosofía de Benda: una moto que no solo entra por los ojos, sino que convence por una apuesta técnica valiente y efectiva en carretera.
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