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PRUEBA | Yamaha Tracer 7 y Tracer 7 GT Y-AMT, subestimarla sería un error

12 May. 26 | 16:00
Fotos: Yamaha

Una bicilíndrica de 689 cc con 72 CV podría ser demasiado pequeña para realizar tareas serias de turismo deportivo, pero serías tonto si pasaras por alto la Yamaha Tracer 7 con cambio Y-AMT

Ocupando un lugar en el segmento de vehículos que antes pertenecía a modelos como la Fazer o la Bandit, la Tracer quizás tenga menos cilindros que sus predecesoras, pero es una máquina sumamente competente que aún lucía moderna cinco años después de su última renovación de estilo a finales de 2019. Ahora se ha presentado la versión 2026, con un diseño actualizado, suspensión mejorada, más tecnología y mayor autonomía: subestimarla sería un error.

Foto: Yamaha

El precio de entrada para adquirir una Tracer 7 de 2025 es de 10.499 €, independientemente de si se elige el modelo «Redline» (la única versión de colores vivos disponible, en rojo y negro) o la variante «Midnight Black» con su aspecto totalmente negro.

Foto: Yamaha

Agregar las letras «GT» al nombre implica un aumento de precio de 1500 €, para un precio de venta de 11999 €, y obtienes una pantalla alta, maletas rígidas, puños calefactables, un caballete central y más, así como horquillas de color dorado y dos combinaciones de colores diferentes. Ambas son sobrias, sin embargo, el esquema «Icon Performance» combina paneles de carrocería plateados y negros con llantas azules pero mantiene una apariencia discreta, mientras que la versión «Tech Black» es otro ejemplo de oscuridad monocromática.

El motor bicilíndrico en paralelo ‘CP2’ de Yamaha no necesita mucha presentación. Ha sido un elemento básico de la gama de la compañía desde su lanzamiento en la MT-07 hace más de una década y mantiene la misma cilindrada de 689 cc y una potencia de alrededor de 70 caballos que ha lucido en una variedad de modelos, desde la Tenere 700 hasta la XSR700.

En términos de rendimiento puro, la Tracer no presenta grandes cambios respecto a su predecesora, con una potencia máxima de 72,4 CV a 8750 rpm y un par máximo de 68 Nm a 7750 rpm, pero el acelerador electrónico supone una mejor respuesta y más ayudas a la conducción, así como la incorporación del control de crucero de serie.

Foto: Yamaha

Tanto la Tracer 7 como la GT cuentan con dos modos preestablecidos: «Sport» y «Street», además de un ajuste «Personalizado» que se puede adaptar a las preferencias individuales. Disponen de tres mapas de potencia para el motor y dos ajustes de control de tracción. El modo «Sport» utiliza el mapa más agresivo y un control de tracción mínimo, mientras que el modo «Street» suaviza el mapa a un nivel intermedio y utiliza un mayor nivel de intervención del control de tracción. El tercer mapa, el más suave, está diseñado para su uso en condiciones de lluvia y se puede seleccionar de forma independiente o añadir al modo de conducción «Personalizado».

Entrando ya en materia, Yamaha nos ha presentado estas versiones de la Tracer 7 y la Tracer 7 GT con la opción de su transmisión semiautomática Y-AMT, con un cambio de marchas automatizado con accionamiento eléctrico  (ya disponible en la naked MT-07, que utiliza el mismo motor, así como en los modelos más grandes de tres cilindros MT-09 , Tracer 9 GT y GT+ ).

Este sistema representa un avance significativo respecto al YCC-S de 2006, que debutó en la FJR 1300 AS con un embrague hidráulico controlado electrónicamente. La versión Y-AMT elimina el sistema hidráulico y lo sustituye por dos servomotores, uno para el embrague y otro para el cambio, logrando un aumento de peso mínimo de sólo 2,8 kg, manteniendo la ligereza y compacidad del conjunto.

Foto: Yamaha

Ambas “Yamaha´s” estaban pidiendo a gritos las ventajas del cambio automatizado debido a su versatilidad y enfoque en la conducción dinámica que sin duda  añaden otra buena característica a las Tracer.

Lo que realmente diferencia al Y-AMT es su capacidad para ofrecer múltiples experiencias de conducción y a las Tracer les viene como anillo al dedo. Los modos Automático y Manual permiten al piloto elegir entre una conducción relajada o tomar el control total del cambio. En el modo automático, la moto cambia de marchas según las necesidades del motor, con dos submodos: D, más conservador, y D+, que estira las marchas para una conducción más deportiva. Incluso en modo automático, el piloto puede intervenir manualmente en cualquier momento mediante dos levas en la piña izquierda.

El modo manual ofrece total control mediante las levas sin necesidad de embrague ni pedal de cambio. Yamaha ha optimizado el tamaño y posición de estas levas para un uso cómodo con guantes.

Foto: Yamaha

La verdadera magia, sin embargo, se descubre en los tramos abiertos de las carreteras de la Costa Brava, cuando el ritmo sube y decides jugar con los modos de conducción. Al pasar al modo manual, la conexión entre piloto y máquina se siente inmediata. Aquí es donde realmente sentí que era yo quien mandaba, que la moto se adaptaba a cada cambio de humor y terreno. La precisión de los cambios me sorprendió: son rápidos, casi telepáticos, tanto al subir como al bajar marchas. La posibilidad de reducir con el pulgar o el índice es un gesto simple pero tremendamente eficaz; te invita a interactuar de forma más directa y dinámica con la moto.

A alta velocidad, el sistema es implacable. Cada cambio ocurre en apenas 0.1 segundos, y esa rapidez se traduce en una sensación de control absoluto, como si el sistema respondiera a tu instinto antes de que tu mente procese el deseo. En curvas inclinadas, cambiando de marchas mientras te inclinas, el placer es indescriptible. La moto permanece estable, fluida, y te sientes parte de ella, como si ambos formaran un único ser que danza entre las curvas.

Pero lo que más me impactó fue la facilidad con la que te olvidas de todo lo técnico. Desaparece la preocupación de gestionar el embrague o la palanca de cambio, y te centras por completo en disfrutar del recorrido, en sentir el viento, el asfalto, y cómo la Tracer responde con precisión a cada pequeño gesto tuyo.

Foto: Yamaha

Con todo, la Yamaha Tracer no es solo una moto más con un cambio automático. Es una moto que te invita a disfrutar de la conducción, a descubrir nuevos límites con la seguridad de que el sistema siempre estará ahí para asistirte cuando lo necesites, pero sin quitarte el protagonismo. La palabra «Kando» que utiliza Yamaha para describir esta experiencia es muy acertada: la satisfacción es profunda, la conexión es real, y las emociones al rodar, son intensas.

El Y-AMT ha demostrado ser rápido y preciso, permitiendo cambios prácticamente instantáneos sin perder tracción ni estabilidad. Este sistema no solo aumenta la comodidad en condiciones urbanas o de tráfico, sino que también añade un componente deportivo, ya que, en los modos más agresivos, la respuesta del motor es inmediata.

Foto: Yamaha

Este sistema está diseñado para ser implementado en una amplia gama de modelos Yamaha, lo que permitirá a los usuarios elegir entre una experiencia totalmente automatizada o un mayor control manual, sin perder la esencia.

Equipamiento: Casco Nexx, Chaqueta Dainese, Pantalones Dainese, Guantes Five, Botas Dainese.

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